La rubéola, también llamada “sarampión alemán”, es una infección viral contagiosa más conocida por su característica erupción cutánea roja.
La rubéola no es lo mismo que el sarampión, aunque las dos enfermedades comparten algunas características, como la erupción cutánea roja. Sin embargo, la rubéola se debe a un virus que no es el del sarampión, y no es tan infecciosa ni generalmente tan grave como este.
La rubeola es una enfermedad causada por el virus del mismo nombre perteneciente al género Rubivirus de la familia Togaviridae. Es una enfermedad contagiosa que se transmite a través de los estornudos y la tos de una persona infectada.
La infección puede transmitirse desde una semana antes de que aparezcan los primeros síntomas de la enfermedad.
Este síndrome puede provocar uno o más problemas en las embarazadas tales como:
El diagnóstico se basa en los síntomas que presenta el paciente. Sin embargo, muchos casos de rubéola son leves y/o pasan inadvertidos.
Es difícil llevar a cabo el diagnóstico, ya que las erupciones en la piel suelen ser poco intensas y de escasa duración. No obstante, el especialista puede saber, mediante un análisis de sangre, si la persona ya ha padecido la enfermedad y por tanto es inmune.
La analítica sanguínea es casi normal; lo único relevante es un número disminuido de leucocitos y plaquetas. También se recurre en casos concretos a la técnica de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar en muestras de faringe, sangre o líquido cefalorraquídeo al virus.
No existe un tratamiento específico para la rubéola. La actuación de los especialistas durante la enfermedad suele centrarse en el control de los síntomas y va dirigida a mitigar la fiebre y el malestar general, como si se tratara de un proceso gripal para ello se usan los medicamentos antipiréticos como el paracetamol.
Se recomienda reposo y el aislamiento del paciente para evitar nuevos contagios. Hay que acudir al pediatra si el niño con rubéola respira con dificultad o la tos dura más de cuatro o cinco días.
En el caso de que se produzcan sobre infecciones bacterianas, como la otitis o la neumonía, el especialista administrará antibióticos al paciente.
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